Contaminación del aire por inteligencia artificial: un riesgo creciente de muertes prematuras

El aumento del consumo energético de la inteligencia artificial (IA), alimentado por plantas fósiles y generadores diésel, eleva la contaminación del aire y amenaza con más de mil muertes prematuras anuales solo en Estados Unidos hacia 2030. Así lo informa la Agencia Sistema de Noticias Científicas (ASNC), brazo periodístico de SIIC, en base al análisis original publicado por The Lancet Global Health.
SIIC - The Lancet Global Health

El aumento del consumo energético de la inteligencia artificial (IA), alimentado por plantas fósiles y generadores diésel, eleva la contaminación del aire y amenaza con más de mil muertes prematuras anuales solo en Estados Unidos hacia 2030. Así lo informa la Agencia Sistema de Noticias Científicas (ASNC), brazo periodístico de SIIC, en base al análisis original publicado por The Lancet Global Health.

Introducción

El despliegue acelerado de modelos de IA de gran escala requiere cantidades crecientes de electricidad. Cuando esta energía proviene de fuentes fósiles, los centros de datos y sistemas asociados incrementan las emisiones de contaminantes atmosféricos. La contaminación del aire, reconocida por la Organización Mundial de la Salud como el segundo factor de riesgo de muerte a nivel global, ya causa alrededor de 7 millones de fallecimientos prematuros cada año. La expansión de la IA, sin control ambiental, podría intensificar esta carga sanitaria.

Enfoque y resultados

Estudios recientes estiman que la operación de centros de datos destinados a IA, alimentados por carbón, gas o diésel, podría generar para 2030 en Estados Unidos alrededor de 1.300 muertes prematuras anuales adicionales asociadas a la polución atmosférica.
Los mecanismos implicados incluyen:

  • Incremento de partículas finas (PM₂.₅) vinculadas a enfermedades cardiovasculares y respiratorias.

  • Mayor producción de óxidos de nitrógeno (NOx) y dióxido de azufre (SO₂), precursores de smog y lluvia ácida.

  • Impacto desproporcionado en comunidades cercanas a plantas de energía y centros de datos, muchas veces con mayor vulnerabilidad socioeconómica.

Discusión y conclusiones

La contaminación del aire generada por el consumo energético de la IA no es un efecto colateral menor, sino un riesgo directo para la salud pública. Si bien la IA promete mejorar diagnósticos y ampliar la equidad en salud, su expansión basada en energías fósiles agrava las mismas enfermedades que busca combatir.
Los autores subrayan que reducir el impacto requiere políticas urgentes: transición a energías renovables en centros de datos, auditorías de emisiones obligatorias y normas internacionales que limiten el uso de fuentes altamente contaminantes para alimentar la infraestructura de IA.

 

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