El mecanismo multilateral (COVAX, creado por la OMS en 2020) logró cierto acceso inicial a vacunas para países de ingresos bajos y medios, pero sin compromisos de entrega ni capacidad de negociación, no pudo revertir las asimetrías con la industria farmacéutica. Así lo informa la Agencia Sistema de Noticias Científicas (ASNC), brazo periodístico de SIIC, a partir de una investigación publicada en Global Public Health.
Introducción
COVAX fue creado en 2020 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Alianza Gavi y la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI), con el respaldo inicial de decenas de gobiernos y donantes privados. Su objetivo era garantizar que todos los países, independientemente de su nivel de ingresos, pudieran acceder de manera rápida y equitativa a las vacunas contra COVID-19.
El mecanismo funcionaba sobre dos pilares: por un lado, un sistema de compras conjuntas para países de ingresos medios y altos; por otro, un fondo de financiamiento para cubrir total o parcialmente las dosis destinadas a países de ingresos bajos. La promesa era clara: evitar que los Estados más poderosos monopolizaran el suministro y asegurar la inmunización global como un bien público.
Sin embargo, la velocidad del mercado, el poder de las farmacéuticas y la falta de compromisos vinculantes limitaron gravemente su efectividad. Mientras Europa y Norteamérica lograban asegurar múltiples rondas de vacunación, gran parte de África y América Latina permanecían con tasas mínimas de cobertura, evidenciando que la solidaridad internacional proclamada no se tradujo en acceso real a las vacunas.
Enfoque y resultados
El análisis de contratos publicados por Sudáfrica muestra que, aunque COVAX negoció en nombre de más de 180 países, enfrentó limitaciones estructurales:
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Sus contratos con fabricantes no incluyeron compromisos firmes de volúmenes ni cronogramas de entrega.
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La cobertura prometida de 2.000 millones de dosis en 2021 se quedó en menos de la mitad, mientras que África apenas alcanzaba el 4 % de vacunados ese año.
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Aun representando una compra global conjunta, COVAX aceptó cláusulas de confidencialidad y condiciones de indemnización impuestas por las farmacéuticas.
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En la práctica, los países de altos ingresos accedieron primero a grandes volúmenes por acuerdos bilaterales, dejando a COVAX y a sus miembros al final de la fila.
Discusión y conclusiones
COVAX tuvo un rol inicial relevante al canalizar financiamiento y asegurar entregas parciales para países de ingresos bajos, pero no pudo equilibrar las relaciones de poder entre farmacéuticas y Estados. La ausencia de compromisos vinculantes, sumada a la dependencia de donaciones de dosis ya adquiridas por países ricos, limitó su eficacia.
De cara a futuras pandemias, los resultados de COVAX sugieren que los mecanismos voluntarios de cooperación no bastan: es necesario avanzar hacia acuerdos internacionales obligatorios sobre producción, propiedad intelectual, transparencia contractual y distribución equitativa.