Leucemias 2025: cómo la inmunoterapia está cambiando la historia

La revolución terapéutica en leucemias redefine el pronóstico de casi todos los subtipos. El análisis del MD Anderson Cancer Center (Universidad de Texas, EE.UU.) muestra que, gracias a anticuerpos como blinatumomab e inotuzumab, a los inhibidores de tirosina quinasa y a nuevas combinaciones dirigidas, la mayoría de las leucemias agudas y crónicas alcanzan supervivencias superiores al 70 %. Algunos grupos, como la leucemia mieloide crónica y la linfocítica crónica, ya logran remisiones moleculares duraderas sin quimioterapia intensiva. Tales esperanzadores resultados fueron publicados en Cancer. 
American Cancer Society

La revolución terapéutica en leucemias redefine el pronóstico de casi todos los subtipos. El análisis del MD Anderson Cancer Center (Universidad de Texas, EE.UU.) muestra que, gracias a anticuerpos como blinatumomab e inotuzumab, a los inhibidores de tirosina quinasa y a nuevas combinaciones dirigidas, la mayoría de las leucemias agudas y crónicas alcanzan supervivencias superiores al 70 %. Algunos grupos, como la leucemia mieloide crónica y la linfocítica crónica, ya logran remisiones moleculares duraderas sin quimioterapia intensiva. Tales esperanzadores resultados fueron publicados en Cancer.

Introducción

En las últimas dos décadas, los avances en biología molecular y terapias dirigidas transformaron el panorama de las leucemias agudas y crónicas. Desde la incorporación de los inhibidores BCR::ABL1, BTK y BCL2 hasta los anticuerpos biespecíficos y las terapias CAR-T, la enfermedad ha pasado de ser fatal a potencialmente curable o crónica controlable.
El grupo del MD Anderson Cancer Center revisó el progreso de los últimos años, clasificando las leucemias en tres categorías según su supervivencia global a 5 y 10 años: favorables (>70 %), intermedias (40–70 %) y desfavorables (<40 %). Esta nueva categorización refleja cómo el desarrollo racional de terapias dirigidas desplazó el eje de la quimioterapia intensiva hacia regímenes personalizados y menos tóxicos.

Enfoque y resultados

El artículo revisa de forma sistemática los avances en pronóstico y tratamiento de las principales leucemias:

  • Leucemia mieloide crónica (LMC): gracias a los inhibidores de tirosina quinasa (imatinib, dasatinib, nilotinib, bosutinib, ponatinib y asciminib), los pacientes alcanzan supervivencias del 90 %. Un 40–60 % logra remisión molecular profunda y suspensión del tratamiento.

  • Leucemia linfocítica crónica (LLC): la combinación de inhibidores BTK (ibrutinib, acalabrutinib, zanubrutinib) y BCL2 (venetoclax) logra remisiones moleculares sostenidas y tasas de progresión libre de enfermedad a 5 años del 90–95 %.

  • Leucemia promielocítica aguda (LPA): el esquema libre de quimioterapia con ácido all-trans-retinoico (ATRA) y trióxido de arsénico supera el 90 % de supervivencia global a 5 años.

  • Leucemia mieloide aguda (LMA): la incorporación de venetoclax y los inhibidores de FLT3, IDH1/2 y menin a los esquemas intensivos y a los hipometilantes mejoró la supervivencia en jóvenes (50–60 %) y adultos mayores (30–40 %).

  • Leucemia linfoblástica aguda (LLA): el uso de anticuerpos monoclonales y biespecíficos (blinatumomab, inotuzumab) y la integración de inhibidores BCR::ABL1 (ponatinib, dasatinib) en esquemas reducidos o libres de quimioterapia cambiaron el pronóstico incluso de los subtipos Filadelfia positivos (Ph+), con supervivencias ≥85 %.

Entre los hitos terapéuticos destaca blinatumomab, el primer anticuerpo biespecífico que conecta linfocitos T y células B leucémicas (CD3–CD19), hoy central en esquemas sin quimioterapia para LLA y en combinación con ponatinib en LLA Ph+. Los estudios de MD Anderson demostraron tasas de remisión completa del 97 %, negativización molecular del 95 % y supervivencia a 4 años del 88 %, eliminando en muchos casos la necesidad de trasplante alogénico.

Discusión y conclusiones

La leucemia dejó de ser una enfermedad uniforme y letal. En 2025, la terapia se dirige al perfil genético y molecular de cada paciente, sustituyendo la quimioterapia intensiva por combinaciones inteligentes de inmunoterapia y agentes dirigidos.
Blinatumomab simboliza este cambio de paradigma: su capacidad para inducir remisiones profundas sin toxicidad significativa permite esquemas libres de quimioterapia y más cortos, aplicables incluso en pacientes mayores. En paralelo, el manejo de la LMC y la LLC se orienta a la “cura funcional”: mantener la remisión molecular sin medicación continua.
Persisten desafíos en las variantes desfavorables (LMA con TP53 o MECOM, LLA con mutaciones JAK o KMT2A), pero el horizonte terapéutico es cada vez más optimista. Los investigadores prevén que en la próxima década la mayoría de las leucemias podrán considerarse potencialmente curables mediante terapias dirigidas y monitoreo molecular personalizado.

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