Un análisis de 529 reportes del sistema FAERS (FDA Adverse Event Reporting System, Sistema de Reportes de Eventos Adversos de la FDA) identificó múltiples medicamentos vinculados a pubertad precoz inducida por fármacos. Las señales de riesgo difieren entre varones y mujeres, lo que subraya la necesidad de un monitoreo clínico específico por género en pediatría. Así lo sugieren los investigadores del estudio publicado en BMC Pediatrics.
Introducción
La pubertad precoz (PP), definida como la aparición temprana de caracteres sexuales secundarios, afecta de manera desigual a niños y niñas y puede alterar el desarrollo físico y psicológico. En los últimos años, la exposición a determinados medicamentos se ha señalado como un factor emergente, configurando la pubertad precoz inducida por fármacos (DIPP, por sus siglas en inglés). Dada la creciente utilización de fármacos hormonales, psicotrópicos y neurológicos en población pediátrica, comprender las diferencias de género en estos eventos adversos resulta crucial para la seguridad clínica.
Enfoque y resultados
Se analizaron los reportes de la base FAERS (FDA Adverse Event Reporting System) entre 2004 y 2024. Se identificaron 529 casos de DIPP, con un predominio en niñas (56,9%). Los fármacos más asociados fueron testosterona (N=88), somatropina (N=52), metilfenidato (N=49), risperidona (N=31) y leuprorelina (N=24).
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En varones, 8 fármacos mostraron asociación, siendo más frecuentes testosterona, somatropina y metilfenidato.
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En mujeres, 19 fármacos fueron señalados, incluyendo levetiracetam, paroxetina, oxcarbazepina y varios agonistas de GnRH, con riesgos más amplios que en varones.
El análisis temporal mostró un tiempo mediano de inducción de 238 días (192,5 en varones, 242 en mujeres). El patrón fue de “fallo temprano”, con mayor riesgo de aparición en los primeros meses de tratamiento.
Discusión y conclusiones
El estudio demuestra que la DIPP no es un fenómeno aislado, sino vinculado a múltiples fármacos utilizados en pediatría. Las diferencias de género son significativas: las niñas presentan más casos y una mayor variedad de fármacos implicados, mientras que en niños destacan los andrógenos y estimulantes del sistema nervioso central. Estos hallazgos alertan sobre la necesidad de vigilancia activa, especialmente en tratamientos prolongados o con fármacos de riesgo emergente no señalados en prospectos oficiales.
Se recomienda establecer protocolos de seguimiento diferenciado por sexo, incluyendo evaluación endocrinológica periódica, control de la progresión puberal y registro sistemático de eventos adversos. El abordaje integral podría prevenir consecuencias a largo plazo sobre crecimiento, salud ósea y desarrollo psicosocial.