En China, un equipo de enfermería y medicina clínica diseñó un sistema educativo estructurado para mejorar la seguridad en el uso de medicamentos entre adultos mayores con enfermedades crónicas. Basado en el enfoque “5 Momentos para la Seguridad de la Medicación” de la OMS, el estudio alcanzó consenso experto mediante el método Delphi y propone una herramienta educativa sistemática para su implementación comunitaria. El estudio fue publicado en Annals of Medicine.
Introducción
El envejecimiento de la población plantea desafíos urgentes en la atención sanitaria, particularmente en países como China, donde más de 264 millones de personas tienen 60 años o más. Se estima que cerca de 180 millones de adultos mayores conviven con enfermedades crónicas, y el 81% de quienes residen en comunidades urbanas o rurales depende de múltiples medicamentos como forma principal de tratamiento. La automedicación domiciliaria es frecuente, pero se ve afectada por factores como la escasa comprensión de los tratamientos, deterioro de la memoria, falta de supervisión profesional y ausencia de acompañamiento familiar en los llamados “nidos vacíos”.
Los programas de educación en salud pueden mejorar la adherencia y prevenir errores frecuentes, pero hasta ahora no existía un sistema educativo completo, consensuado y adaptado específicamente para adultos mayores que viven en la comunidad con enfermedades crónicas. Frente a este vacío, los autores desarrollaron un contenido educativo específico centrado en la seguridad de la medicación, utilizando el marco conceptual de la OMS de los “5 Momentos para la Seguridad de la Medicación”, e implementaron una estrategia Delphi para alcanzar consenso experto.
Enfoque y resultados
El estudio se llevó a cabo entre junio y agosto de 2022 mediante dos rondas de consulta Delphi por correo electrónico. Participaron 16 expertos seleccionados por su trayectoria en medicina clínica y farmacia geriátrica, provenientes de siete provincias chinas. La mayoría contaba con más de 20 años de experiencia profesional y ostentaba cargos académicos o asistenciales de nivel superior.
La herramienta de evaluación se estructuró en tres secciones: perfil de los expertos, valoración de familiaridad e importancia de los contenidos, y evaluación detallada del marco educativo. Este se organizó según los cinco momentos propuestos por la OMS: iniciar, tomar, agregar, revisar y suspender medicamentos. A partir de esta matriz, se elaboraron cinco ítems principales y 22 subítems que abarcan aspectos como vías de adquisición de medicamentos, manejo de efectos adversos, control de adherencia, y criterios de suspensión terapéutica.
Los indicadores de validez fueron robustos: el coeficiente de autoridad (Cr) fue 0.917 y 0.933 en las dos rondas; los coeficientes de variación (CV) fueron de 0.22 y 0.13, y los coeficientes de concordancia de Kendall (W) fueron de 0.354 y 0.257 (ambos p < 0.001). La validez de contenido también fue alta (S-CVI: 0.901), y se consideró innecesario realizar una tercera ronda.
En paralelo, se realizó una prueba piloto con seis adultos mayores reclutados en centros comunitarios. Las sesiones educativas se realizaron en aulas de centros de salud comunitarios, con duración limitada a 30 minutos semanales, durante cinco semanas. Se distribuyó un manual ilustrado, redactado en lenguaje accesible y organizado según los cinco momentos. Los participantes evaluaron la utilidad del contenido, propusieron mejoras en formato, ilustración y duración, y destacaron la relevancia práctica del material.
Discusión y conclusión
Este trabajo representa un avance significativo en la estructuración de contenidos educativos sobre seguridad en la medicación para adultos mayores en el entorno domiciliario. A diferencia de otros abordajes centrados solo en la adherencia o en enfermedades específicas, esta propuesta abarca de manera integral el proceso terapéutico, desde la adquisición del medicamento hasta su suspensión, promoviendo una comprensión activa y responsable por parte del paciente.
La validación por parte de expertos y usuarios demuestra que la herramienta es no solo clínicamente pertinente, sino también viable en contextos comunitarios. El formato flexible, el lenguaje adaptado y el uso de apoyos visuales y audiovisuales hacen que esta propuesta pueda ser implementada tanto por equipos de salud comunitaria como por organizaciones de atención primaria.
Las limitaciones reconocidas incluyen la falta de estudios sobre la frecuencia óptima de las intervenciones, la necesidad de integrar aspectos como la alimentación y el ejercicio, y la aún escasa participación familiar en el proceso educativo. Además, se propone explorar herramientas digitales como aplicaciones móviles o telemedicina para ampliar el alcance y la sostenibilidad del programa.
En conclusión, este sistema educativo basado en consenso puede ser adoptado como guía para políticas públicas, formación de profesionales y diseño de intervenciones comunitarias. Su implementación progresiva en centros de salud barriales podría mejorar la adherencia, reducir eventos adversos y fortalecer la autonomía terapéutica de los adultos mayores. El enfoque también es adaptable a otros países con desafíos demográficos y sanitarios similares.