Un estudio basado en 822 hospitales rurales de EE.UU., publicado en Intelligent Hospital, revela que la estructura organizacional influye en la salud financiera de estos centros. Las unidades con organización descentralizada presentan menor liquidez operativa, medida por los días de efectivo disponible, en comparación con aquellas más centralizadas.
Introducción
La sostenibilidad financiera de los hospitales rurales en Estados Unidos está amenazada por múltiples factores: baja densidad poblacional, altos costos operativos, limitada cobertura médica y un contexto económico restrictivo. En este escenario, la estructura organizacional adoptada por los sistemas multihospitalarios (MHS) podría influir de forma crítica en su desempeño financiero. Este estudio indaga cómo distintas formas de organización (centralizada, moderadamente centralizada o descentralizada) afectan indicadores clave de liquidez y rentabilidad en hospitales rurales de todo el país.
Enfoque y Resultados
Se analizaron datos del American Hospital Association (AHA) Annual Survey de 2020, aplicando un diseño transversal con regresiones multivariadas. La muestra final incluyó 822 hospitales rurales integrados a MHS, excluyendo aquellos con datos incompletos o estructuras no clasificadas. Los indicadores financieros evaluados fueron margen operativo, retorno sobre el patrimonio (ROE) y días de efectivo disponible (“days cash on hand”).
De los hospitales analizados, el 56,2 % adoptaba una estructura descentralizada, el 28,7 % moderadamente centralizada, y solo el 15,1 % una estructura centralizada. La comparación reveló que los hospitales descentralizados presentaban el menor promedio de días de efectivo disponible (32,63), significativamente inferior a los 40,43 y 52,67 días observados en hospitales moderadamente centralizados y centralizados, respectivamente (p = 0,013).
También se observaron diferencias en los márgenes operativos: −0,22 para los centralizados, −1,63 para los moderadamente centralizados y −1,94 para los descentralizados. En cuanto al retorno sobre el patrimonio, las cifras promedio fueron de 15,76 %, 9,51 % y 9,83 %, respectivamente.
Discusión y Conclusión
Los resultados del estudio confirman una asociación significativa entre la estructura organizacional de los sistemas multihospitalarios rurales (MHS) en Estados Unidos y la capacidad financiera de sus hospitales, medida principalmente a través del indicador de días de efectivo disponible. En un contexto de elevada fragilidad financiera, donde más de 300 hospitales rurales enfrentan riesgo inminente de cierre, esta dimensión adquiere una importancia crítica.
La diferencia observada entre hospitales descentralizados (32,63 días) y aquellos con estructuras centralizadas (52,67 días) revela una clara ventaja en términos de liquidez para los modelos más integrados jerárquicamente. Los hospitales descentralizados no solo muestran menores niveles de reservas operativas, sino también peores márgenes de operación (−1,94) y un retorno sobre el patrimonio más bajo que los centralizados. Esta configuración puede estar reflejando una menor eficiencia en la asignación de recursos, menores economías de escala o dificultades para coordinar decisiones financieras en entornos con alta autonomía local.
A su vez, la investigación refuerza la importancia de considerar la estructura de gestión como variable estratégica en el diseño de políticas públicas orientadas a fortalecer la red hospitalaria rural. Las regiones más afectadas por cierres y déficits financieros suelen coincidir con estados que no expandieron la cobertura de Medicaid, lo cual agrava las restricciones presupuestarias, particularmente en hospitales con menor coordinación estructural interna.
Desde una perspectiva sanitaria y social, la pérdida de liquidez y el eventual cierre de estos hospitales implica no solo una barrera geográfica para el acceso, sino un deterioro generalizado en la calidad, oportunidad y continuidad de la atención. Esto se suma al impacto económico negativo sobre las comunidades, dado que los hospitales rurales suelen ser fuentes primarias de empleo y dinamismo regional.
El estudio también plantea interrogantes para futuras investigaciones: ¿pueden las estructuras centralizadas sostener su ventaja en contextos con mayor presión regulatoria o disrupciones externas? ¿Existen modelos híbridos que combinen eficiencia financiera con autonomía operativa? ¿Qué rol juega la tecnología —como la telemedicina— en mitigar las brechas estructurales entre regiones?
En conclusión, los hallazgos evidencian que la arquitectura interna de los sistemas hospitalarios rurales no es un mero detalle organizativo, sino una variable central en la ecuación de sostenibilidad. Incorporar este enfoque a los planes de inversión, financiamiento y reforma del sistema de salud podría ser clave para asegurar la supervivencia y el fortalecimiento de la atención médica en zonas rurales de Estados Unidos.