Plásticos cotidianos bajo sospecha: un metabolito en orina se asocia con cáncer endometrial

Un estudio con 232 mujeres en Taiwán halló que el metabolito urinario monobencil ftalato (MBzP) se asocia de manera independiente con cáncer endometrial, sin relación con hábitos de vida o dieta. Dicho hallazgo, publicado en Ecotoxicology and Environmental Safety, es el primero en demostrar una asociación independiente entre MBzP y cáncer endometrial en humanos.
SIIC - Ecotoxicology & Enviromental Safety

Un estudio con 232 mujeres en Taiwán halló que el metabolito urinario monobencil ftalato (MBzP) se asocia de manera independiente con cáncer endometrial, sin relación con hábitos de vida o dieta. Dicho hallazgo, publicado en Ecotoxicology and Environmental Safety, es el primero en demostrar una asociación independiente entre MBzP y cáncer endometrial en humanos.

Introducción

Los ftalatos son plastificantes ampliamente utilizados en envases alimentarios, cosméticos, dispositivos médicos, juguetes y materiales de construcción. Estas sustancias, capaces de migrar hacia alimentos, aire o piel, son reconocidas como disruptores endócrinos con actividad estrogénica. Estudios experimentales han mostrado su potencial para alterar la diferenciación celular y favorecer procesos tumorales en órganos sensibles a hormonas.

El cáncer endometrial, uno de los tumores ginecológicos más frecuentes, está fuertemente asociado a la exposición a estrógenos sin oposición. En Taiwán y en muchos países industrializados, su incidencia ha crecido de manera sostenida en las últimas décadas. Este contexto, sumado a episodios de contaminación alimentaria con ftalatos en Asia y a la alta exposición cotidiana a plásticos, plantea interrogantes sobre el rol de estas sustancias en la carcinogénesis endometrial. Hasta ahora, las evidencias epidemiológicas que vinculen exposición a ftalatos y cáncer endometrial en humanos eran limitadas y poco concluyentes. Este estudio aporta nuevos datos que sugieren un vínculo independiente entre un metabolito urinario específico y la enfermedad.

Enfoque y resultados

El estudio incluyó a 232 mujeres: 116 con cáncer endometrial confirmado y 116 controles sanas. Se midieron ocho metabolitos urinarios de ftalatos mediante UPLC-MS/MS y se ajustaron por creatinina.
Los principales hallazgos fueron:

  • Los ocho metabolitos se detectaron en más del 90 % de las participantes, con concentraciones significativamente más altas en el grupo con cáncer.

  • El monobencil ftalato (MBzP) fue el único metabolito asociado de manera independiente con cáncer endometrial (OR 3,71; IC95%: 1,46–9,41).

  • Con un punto de corte de 0,145 μg/g Cr, la presencia de cáncer endometrial se mantuvo como predictor independiente de niveles elevados de MBzP (OR 5,70; IC95%: 2,57–12,62).

  • No se encontraron asociaciones significativas entre niveles de MBzP y factores de estilo de vida o dieta.

  • MBzP mostró correlaciones más débiles con otros metabolitos, lo que sugiere vías de exposición distintas.

Discusión y conclusiones

Este estudio es el primero en demostrar una asociación independiente entre MBzP y cáncer endometrial en humanos, aportando evidencia epidemiológica a lo ya observado en modelos experimentales. La plausibilidad biológica es consistente con los efectos estrogénicos de los ftalatos, que podrían estimular proliferación endometrial y contribuir a la carcinogénesis.

La ausencia de relación con dieta o hábitos de vida indica que las fuentes de exposición pueden ser difusas y difíciles de identificar, incluyendo el contacto con plásticos, cosméticos o materiales de uso cotidiano. Este hallazgo subraya la importancia de considerar la exposición ambiental inadvertida en la prevención de cánceres dependientes de hormonas.

Aunque el diseño transversal impide establecer causalidad, los resultados justifican nuevas investigaciones longitudinales y multicéntricas que confirmen la asociación y exploren mecanismos moleculares específicos. Además, abren la puerta a debates sobre regulación y control de ftalatos en productos de consumo masivo. En un escenario donde la incidencia de cáncer endometrial sigue en aumento, reconocer a los disruptores endócrinos como factores de riesgo potenciales puede contribuir a mejorar las estrategias de salud pública y reducir la carga de enfermedad a largo plazo.

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