Semaglutida y prevención de enfermedades cardiometabólicas en EE.UU.: impacto poblacional estimado del estudio SELECT

Un análisis basado en datos nacionales de Estados Unidos estimó que 3.7 millones de adultos con enfermedad cardiovascular y exceso de peso cumplirían con los criterios del estudio SELECT. Si fueran tratados con semaglutida 2.4 mg, podrían prevenirse anualmente hasta 17.000 eventos cardiovasculares, 96.000 nuevos casos de diabetes y 4.500 episodios de daño renal. El trabajo fue publicado en JACC: Advances.
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Un análisis basado en datos nacionales de Estados Unidos estimó que 3.7 millones de adultos con enfermedad cardiovascular y exceso de peso cumplirían con los criterios del estudio SELECT. Si fueran tratados con semaglutida 2.4 mg, podrían prevenirse anualmente hasta 17.000 eventos cardiovasculares, 96.000 nuevos casos de diabetes y 4.500 episodios de daño renal. El trabajo fue publicado en JACC: Advances.

Introducción

La obesidad y el sobrepeso afectan a una proporción creciente de la población adulta en Estados Unidos, incluyendo a personas con enfermedad cardiovascular (ECV). La semaglutida, un agonista del receptor GLP-1, ha demostrado beneficios cardiovasculares en pacientes con diabetes, y recientemente también en personas con ECV y obesidad sin diabetes, según los hallazgos del estudio SELECT. Sin embargo, hasta ahora se desconocía la magnitud del impacto que podría tener la implementación de este tratamiento a nivel poblacional en EE.UU. El presente análisis busca cuantificar cuántos adultos estadounidenses cumplirían con los criterios del SELECT y qué proporción de eventos adversos podrían prevenirse mediante el uso de semaglutida 2.4 mg.

Enfoque y resultados

Utilizando datos representativos de la población de EE.UU. extraídos de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES) correspondiente al período 2011–2020, los autores identificaron a personas mayores de 45 años con ECV y un índice de masa corporal superior a 27 kg/m², excluyendo a quienes tuvieran diabetes, cáncer, enfermedad renal terminal o estuvieran embarazadas. Se proyectó que 3.7 millones de adultos estadounidenses serían elegibles para recibir semaglutida según los criterios del SELECT.

A partir de las tasas de eventos observadas en el SELECT, el estudio estimó que el uso de semaglutida en esta cohorte permitiría prevenir anualmente:

  • 16.941 eventos cardiovasculares mayores (infarto de miocardio no fatal, revascularización, muerte cardiovascular)

  • 96.000 casos nuevos de diabetes tipo 2

  • 328.660 casos de prediabetes

  • 4.518 eventos de deterioro renal (según un compuesto de cinco parámetros nefrológicos)

Además, se proyectó que cerca de 886.000 personas dejarían de cumplir criterios de obesidad, y más de 118.000 alcanzarían un índice de masa corporal inferior a 25 kg/m². El tratamiento también tendría un impacto positivo en parámetros cardiometabólicos como colesterol LDL, triglicéridos, presión arterial y marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva.

Discusión y conclusión

Los resultados de este estudio revelan que el uso de semaglutida 2.4 mg en una cohorte elegible de adultos con ECV y obesidad podría reducir de manera significativa la incidencia anual de eventos cardiovasculares, nuevos casos de diabetes y complicaciones renales en Estados Unidos. La magnitud de los beneficios estimados, que incluye la prevención de cerca de 17.000 eventos cardiovasculares y casi 100.000 casos de diabetes por año, pone de manifiesto el potencial transformador de este tipo de terapias en la salud pública cardiometabólica.

Los autores destacan que, si bien el estudio está basado en proyecciones y datos observacionales, la metodología empleada se apoya en evidencia robusta del SELECT y en el uso de una base poblacional validada como NHANES. También reconocen algunas limitaciones, como las diferencias demográficas entre la muestra de NHANES y la población del SELECT, o la falta de datos sobre ciertas comorbilidades que formaban parte de los criterios de inclusión originales.

Más allá de las limitaciones, este análisis refuerza el argumento de que la semaglutida no debe ser considerada únicamente una herramienta para la pérdida de peso, sino un agente terapéutico integral para la prevención de eventos cardiovasculares y metabólicos en poblaciones de alto riesgo. La implementación de esta estrategia requerirá, sin embargo, superar barreras de acceso, asegurar cobertura médica, y fomentar la educación entre pacientes y profesionales de la salud. La equidad en la prescripción de tratamientos avanzados será clave para lograr su verdadero impacto poblacional.

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