Este nuevo resumen se desprende del artículo ya publicado por ASNC – brazo periodístico del Grupo SIIC – titulado “Más de 5.600 millones de personas viven en zonas propensas a dengue, chikungunya y Zika”, a partir del estudio publicado en Nature Communications. En esta subnota, nuestra Agencia de Noticias decidió poner el foco específicamente en el caso sudamericano, destacando la concentración regional de zonas con alta idoneidad ambiental, incluidas áreas de Argentina y Paraguay donde aún no se han reportado casos.
Introducción
Los virus del dengue, chikungunya, Zika y fiebre amarilla, transmitidos principalmente por mosquitos Aedes aegypti y Ae. albopictus, constituyen una amenaza creciente para la salud pública global. En Sudamérica, donde ya son endémicos en amplias regiones, su expansión reciente ha llevado a revisar los mapas de riesgo existentes. La investigación citada desarrolló un nuevo modelo conjunto de adecuación ambiental que permite visualizar con mayor precisión las zonas más propensas a la transmisión de estos virus, corrigiendo sesgos previos en los datos de vigilancia. Desde nuestra Agencia ASNC ponemos el foco en nuestra región, América del Sur.
Enfoque y Resultados
El estudio integró más de 58.000 registros de presencia de arbovirus recopilados entre 1927 y 2024, incluyendo 5.867 puntos únicos de dengue, 4.727 de chikungunya, 1.138 de Zika y 1.395 de fiebre amarilla. En Sudamérica, se documentó una elevada superposición geográfica entre estas enfermedades: el 78.3% de los registros de chikungunya y el 83.7% de Zika se localizaron a menos de 50 km de puntos con dengue. Esta coincidencia refuerza que las condiciones ambientales que permiten la transmisión de dengue también favorecen la aparición de chikungunya y Zika, especialmente en países como Brasil, Colombia, Perú y Paraguay.
El modelo mostró que Sudamérica —junto con el sudeste asiático— presenta las mayores áreas de idoneidad ambiental del planeta para dengue, Zika y chikungunya. También se incorporaron registros recientes que documentan la expansión geográfica de chikungunya en varios países sudamericanos desde 2016. Además, se identificó una alta idoneidad para fiebre amarilla en zonas del centro y este de Brasil, áreas costeras del sudeste brasileño y en Paraguay, incluso en regiones que no habían sido previamente incluidas en los mapas de riesgo.
Los mapas resultantes combinan datos ambientales, climáticos y socioeconómicos, e integran un modelo de vigilancia que permite corregir el sesgo por subregistro. En Sudamérica se detectaron marcadas disparidades subnacionales: las grandes ciudades brasileñas cuentan con alta capacidad de diagnóstico, mientras que regiones rurales del Amazonas y áreas fronterizas del Gran Chaco exhiben bajos niveles de vigilancia, lo que podría llevar a subestimar la circulación viral real.
Discusión y Conclusión
El estudio destaca que las regiones donde circula el dengue ya poseen condiciones aptas para la transmisión de Zika y chikungunya, incluso si aún no se han registrado brotes. Esta superposición sugiere la necesidad de considerar acciones integradas de vigilancia y respuesta para los tres virus.
En el caso de la fiebre amarilla, se identificaron zonas con alto riesgo potencial donde los registros históricos son escasos o nulos, como el noreste brasileño, Paraguay y el norte argentino. En particular, el modelo predice condiciones ambientales adecuadas para la fiebre amarilla en Argentina, a pesar de que nunca se hayan reportado casos en esas regiones, lo que señala un riesgo latente ante posibles introducciones virales.
Los autores proponen que estos mapas de idoneidad ambiental se utilicen como insumo para definir estrategias nacionales y locales de vigilancia, vacunación y control vectorial. En Sudamérica, el desafío principal será cerrar brechas subnacionales de vigilancia, especialmente en zonas periurbanas, rurales y fronterizas, y mantener una respuesta integrada frente a los virus emergentes transmitidos por Aedes.