Una investigación internacional publicada en PLOS Medicine, analizó los registros de más de 340.000 niños en 34 países y confirmó que la exposición a ciclones tropicales aumenta significativamente el riesgo de muerte en menores de cinco años, especialmente durante el mes posterior al evento. Entre 2000 y 2020, los ciclones podrían haber causado alrededor de 850.000 muertes infantiles, concentradas en Asia y África, donde las carencias en agua, saneamiento y servicios de salud agravan las consecuencias.
Introducción
El cambio climático ha incrementado la frecuencia y la intensidad de los ciclones tropicales, generando un impacto desproporcionado sobre las poblaciones vulnerables de países de ingresos bajos y medios. Los niños pequeños son particularmente susceptibles a los desastres climáticos, tanto por lesiones directas como por infecciones, desnutrición y desabastecimiento de agua segura.
La mayoría de los estudios previos se centraron en países desarrollados o en eventos aislados, por lo que se desconocía el impacto acumulado de los ciclones en la mortalidad infantil a escala global. Este estudio, coordinado por la Universidad Fudan (China) y la Escuela de Salud Pública de Harvard, analizó por primera vez los efectos combinados de la exposición a ciclones sobre la mortalidad de menores de cinco años y los factores ambientales y sociales que intensifican ese riesgo.
Enfoque y resultados
Se utilizó un diseño de caso-control pareado por hermanos (sibling-matched), con datos individuales de las Encuestas Demográficas y de Salud (DHS) de 1993 a 2021. Se incluyeron 100.798 muertes y 247.445 controles de niños menores de cinco años en 34 países de África, Asia y América Latina. Las exposiciones a ciclones se determinaron mediante registros del Joint Typhoon Warning Center y del conjunto meteorológico ERA5.
El análisis con regresión logística condicional, ajustado por edad materna, temperatura, precipitaciones y tendencias temporales, mostró una asociación positiva entre la exposición a ciclones y la mortalidad infantil. El riesgo aumentó 10 % cuando el evento ocurrió en el mes previo a la muerte (odds ratio: 1,10; IC95 %: 1,04–1,17; p < 0,001), y disminuyó con el tiempo.
El efecto fue más marcado en África (OR: 1,21; IC95 %: 1,09–1,35; p < 0,001) y en hogares con escasos recursos, sin acceso a agua tratada ni saneamiento adecuado. Entre 2000 y 2020, los ciclones podrían haber provocado unas 850.000 muertes infantiles, equivalentes al 8,7 % de los fallecimientos en los países estudiados.
Asimismo, se observó una mayor prevalencia de diarrea infantil tras los ciclones (OR: 1,22; IC95 %: 1,14–1,31; p < 0,001), lo que refuerza el papel mediador de las deficiencias en agua, saneamiento e higiene (WASH).
Discusión y conclusiones
El estudio ofrece la primera estimación global del riesgo de mortalidad infantil asociado a ciclones tropicales en contextos de bajos recursos. Los resultados confirman que la exposición reciente a un ciclón incrementa de forma significativa el riesgo de muerte en menores de cinco años y que este efecto se agrava en regiones con pobreza estructural, infraestructura deficiente y servicios sanitarios frágiles.
Los hallazgos destacan la interacción entre cambio climático, desigualdad social y salud infantil. Las enfermedades transmitidas por agua contaminada, la malnutrición y la interrupción de la atención médica explican buena parte del aumento en la mortalidad. Los autores advierten que, con el agravamiento del cambio climático, la frecuencia y la intensidad de los ciclones continuarán creciendo, lo que incrementará su impacto sobre la infancia.
Se recomienda reforzar la infraestructura de agua y saneamiento, desarrollar sistemas de alerta temprana y garantizar la continuidad de los servicios de salud pediátricos tras los desastres. La preparación comunitaria y la inversión en resiliencia climática son esenciales para reducir las muertes evitables.