Prevención del virus sincicial respiratorio en América Latina: evidencia reciente y recomendaciones estratégicas para proteger a los lactantes

Un grupo de expertos de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica (SLIPE) propone nuevas estrategias de prevención contra el virus sincicial respiratorio (VSR), a partir de datos de la Argentina y Chile que muestran beneficios significativos del uso de anticuerpos monoclonales y vacunación materna. El artículo fue publicado en Expert Review of Vaccines.
Expert Review of Vaccines

Un grupo de expertos de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica (SLIPE) propone nuevas estrategias de prevención contra el virus sincicial respiratorio (VSR), a partir de datos de la Argentina y Chile que muestran beneficios significativos del uso de anticuerpos monoclonales y vacunación materna. El artículo fue publicado en Expert Review of Vaccines.

Introducción

El virus sincicial respiratorio (VSR) constituye una de las principales causas de hospitalización y mortalidad en lactantes menores de un año, incluso en aquellos sin comorbilidades. En América Latina y el Caribe (ALC), su impacto sanitario es particularmente severo debido a las desigualdades estructurales en el acceso a la salud. La circulación del virus sigue un patrón estacional en la mayoría de los países, pero en zonas tropicales puede observarse circulación anual o bimodal.

En el escenario postpandémico, se observan alteraciones en los patrones virales y una caída en la cobertura de vacunas de calendario, en paralelo con un aumento de la desconfianza en la inmunización. Esto subraya la urgencia de implementar nuevas estrategias eficaces y equitativas para prevenir el VSR y reducir su carga sobre los sistemas sanitarios y las familias más vulnerables.

Enfoque y resultados

Hasta 2023 no existían herramientas aprobadas para prevenir la infección grave por VSR en niños sin comorbilidades. Ese año se aprobaron dos intervenciones clave: un anticuerpo monoclonal de acción prolongada (nirsevimab) y una vacuna materna administrada en el último trimestre del embarazo.

Los datos de implementación en Chile, que introdujo nirsevimab en 2024, mostraron una reducción del 83% en hospitalizaciones por VSR en menores de 1 año y un 85% de disminución en ingresos a terapia intensiva. La duración de la internación también fue menor en niños inmunizados. En la Argentina, que adoptó la vacunación materna universal en 2024, se observó una efectividad ajustada del 78.7% para prevenir hospitalizaciones por VSR en menores de 6 meses, junto con una reducción significativa en la duración de la hospitalización (5 vs. 8 días) y del uso de oxígeno (4 vs. 7 días).

A partir de esta evidencia, la SLIPE recomienda una estrategia combinada que garantice la cobertura de los grupos no protegidos por vacunación materna, incluyendo recién nacidos prematuros, hijos de madres inmunosuprimidas o no vacunadas, y niños con factores de riesgo en su segunda temporada respiratoria.

Además, se destaca que ambas estrategias podrían ser costo-efectivas en países de ingresos bajos y medios si se aplican a precios accesibles. La organización enfatiza la necesidad de adaptar las decisiones a la capacidad logística y patrones estacionales de cada país.

Discusión y conclusión

Los avances recientes en la prevención del VSR ofrecen una oportunidad histórica para reducir su impacto en la región. Tanto los anticuerpos monoclonales como la vacunación materna han demostrado efectividad en escenarios reales, con beneficios concretos en términos de reducción de hospitalizaciones, internaciones en UTI y uso de oxígeno, incluso en contextos sanitarios diversos.

La propuesta de la SLIPE reconoce la heterogeneidad epidemiológica y estructural de América Latina, y se orienta a un modelo flexible pero contundente: adoptar al menos una de las dos estrategias disponibles, o idealmente una combinación de ambas que garantice la cobertura de toda la cohorte de lactantes vulnerables. Para ello, es clave el rol de los Grupos Técnicos Asesores Nacionales (NITAGs), así como la construcción de sistemas de vigilancia robustos y sostenidos en el tiempo.

El fortalecimiento de la comunicación sanitaria también se vuelve urgente para revertir la desinformación, recuperar la confianza en los programas de inmunización y asegurar la equidad. Las decisiones deben basarse en evidencia científica y ser acompañadas por políticas activas que lleguen a quienes más lo necesitan. La prevención del VSR no es solo una decisión técnica: es una prioridad ética y sanitaria ineludible.

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