Un análisis de más de 3.000 mujeres publicado en International Journal of Women’s Health, demostró una relación protectora entre la ingesta de magnesio y la migraña antes de la menopausia, sin efecto significativo después de esta etapa.
Introducción
La migraña es un trastorno neurológico debilitante que afecta de manera desproporcionada a las mujeres, con una prevalencia dos a tres veces mayor que en los hombres. Su incidencia alcanza su pico durante los años reproductivos, coincidiendo con las fluctuaciones hormonales propias del ciclo menstrual, y tiende a disminuir después de la menopausia. Casi el 40% de las mujeres experimentará migrañas a lo largo de su vida fértil, lo que convierte a esta enfermedad en un problema de salud pública de gran magnitud.
El magnesio, segundo catión intracelular más abundante, participa en más de 600 reacciones enzimáticas, regula la excitabilidad neuronal y modula la liberación de neurotransmisores y el tono vascular. Estudios previos han sugerido que su deficiencia puede incrementar la susceptibilidad a la migraña. Sin embargo, la ingesta media de magnesio en la población estadounidense ha caído de forma significativa en el último siglo, y cerca del 50% de los adultos no alcanza los niveles recomendados.
El papel de las hormonas sexuales femeninas añade complejidad: el estrógeno regula la biodisponibilidad del magnesio y también influye en la fisiopatología de la migraña. Esto sugiere que la respuesta preventiva al magnesio podría variar antes y después de la menopausia. Hasta ahora, ningún estudio había explorado esta relación de manera diferenciada según el estado menopáusico.
Enfoque y resultados
Un estudio transversal basado en la encuesta NHANES (1999–2004) analizó a 3.248 mujeres estadounidenses, clasificadas como premenopáusicas (n=1.412) y postmenopáusicas (n=1.836). La prevalencia de migraña fue más alta en las premenopáusicas (31,3%) que en las postmenopáusicas (15,6%).
Los investigadores hallaron una relación no lineal en las mujeres premenopáusicas: por debajo de 325 mg/día de ingesta de magnesio, cada incremento redujo en un 36% las probabilidades de migraña (OR: 0,64; IC95%: 0,42–0,98). Por encima de ese umbral no se observó beneficio adicional. En las postmenopáusicas no se encontró asociación significativa entre ingesta de magnesio y migraña. Análisis de sensibilidad ponderados confirmaron estos resultados y reforzaron la validez biológica de la asociación.
Discusión y conclusiones
Este trabajo aporta evidencia novedosa al mostrar que la relación entre magnesio y migraña depende del estado hormonal de la mujer. En premenopáusicas, el magnesio parece ejercer un efecto protector hasta alcanzar niveles cercanos a las recomendaciones diarias vigentes, lo que refuerza la importancia de cubrir los requerimientos dietéticos. En cambio, en mujeres postmenopáusicas, la ausencia de asociación puede reflejar tanto la menor prevalencia de migraña en esta etapa como las modificaciones hormonales que afectan la homeostasis del magnesio y los mecanismos fisiopatológicos de la migraña.
La deficiencia de magnesio, generalizada en la población, adquiere así mayor relevancia en mujeres en edad reproductiva. Incorporar evaluaciones dietéticas y promover la ingesta de alimentos ricos en magnesio podría ser una estrategia preventiva no farmacológica de bajo costo y con potencial impacto en salud pública.
No obstante, los autores señalan que, por tratarse de un estudio transversal, no puede establecerse causalidad. Además, la clasificación de la migraña se basó en autoinforme y no en criterios clínicos estrictos, lo que podría introducir sesgos. Se requieren estudios prospectivos y ensayos clínicos controlados para confirmar estos hallazgos, determinar dosis óptimas, explorar el papel de la suplementación y definir intervenciones personalizadas según el estado menopáusico.